domingo, 22 de abril de 2018

En Bilbao



He pasado con mi mujer tres buenos días en Bilbao. Buen tiempo, buen alojamiento, buena compañía, buenos paseos, buena comida... y las decepciones inevitables. Por ejemplo, la de encontrarme el portal de la casa en la que nació Unamuno tal como muestra la foto de arriba.


Para el recuerdo quedan muchas cosas, pero me temo que la más difícil de olvidar será la conferencia de un cardenal alemán intentando argumentar contra Judith Butler a partir de una curiosa psicología de la conformación del yo en la que se le olvidó mencionar ni una sala vez al "alma". No sé si por ello o a pesar de ello en una de sus conclusiones extendió sobre todo el género masculino la sospecha de machismo.


Quizás no fue del todo correcto por mi parte presentar mis objeciones al discurso del cardenal cuando ya no estaba presente, pero me pareció necesario decir que yo no soy ni mi yo ni mi cerebro y aún más necesario reivindicarme como portador de un alma. Podemos criticar cuanto queramos el concepto de alma, pero su importancia no tiene que ver tanto con el rigor lógico del término como con el tipo de hombre que su uso nos permite ser.  De alma, a diferencia del yo o del cerebro, podemos cuidarnos, "tener cura". Más aún el alma sólo se muestra como tal en su cura. Curar del alma, decía Platón y repetía Patocka, consiste en proporcionarle experiencias de orden, porque el alma se mimetiza con aquello que conoce y, sobre todo, con aquello que ama.


Con respecto a la extensión a todo el género masculino, de una lacra llamada machismo que tiende a confundir la condición de macho con la de depredador, me sorprendió que un cardenal pretendiera -o me pareció a mi que pretendía- cargar sobre todos nosotros un segundo pecado original, ya que, por lo visto, el machismo sería inherente a nuestra naturaleza, obviando la muy relevante cuestión del tipo de relaciones en que "el machismo" se pone de manifiesto. Si el machismo, sea lo que sea, se manifiesta por igual en todos los países y en todo tipo de relaciones, entonces, señor cardenal, tiene usted razón. Pero es eso precisamente lo que se le olvido constatar.  


Visité, claro, un par de librerías de viejo.  Me he venido con las Notas de una vida del Conde de Romanones. Lleva el sello del abogado Francisco Javier de Oleaga, que me figuro que será el mismo que fue secretario durante muchos años de la "Zuzenbidearen Euskal Akademiaren", es decir, la Academia Vasca de Derecho.


miércoles, 18 de abril de 2018

El mensajero ha llamado tres veces

La primera, le he abierto en pijama, que no eran horas aquellas para llamar al timbre. Me ha entregado un paquete y he firmado mecánicamente. Al abrirlo me he llevado la primera sorpresa agradable del día, la biografía de "Don Marcelino" escrita por Enrique Sánchez Reyes. En la primera página he descubierto que el libro había pertenecido a la Biblioteca Municipal de Castro Urdiales. Mal están las cosas por aquellas tierras, me he dicho, si consideran que librándose del genial polígrafo, están soltando lastre. Pero, en fin, gracias a que el 7 de marzo del 2006 este libro fue expurgado, está ahora en mi poder. 


La segunda vez, estaba ya presentable. También es cierto que era ni más ni menos que Don Aparisi y Guijarro el que llamaba a mi puerta y no me hubiera perdonado abrirle de cualquier manera. Se trata del primer tomo de sus obras completas, que incluye su biografía, escrita por León Galindo y de Vera, así como pensamientos y aforismos. Bienvenido sea uno de los más grandes carlistas que ha dado Valencia.



La tercera vez me traían un regalo, uno y trino, de Paula Fernández de Bobadilla que confirmaba que mi gusto por lo añejo no va desorientado, pero de esto, amigos, les enseño la foto y me despido, con prisa, de ustedes.



martes, 17 de abril de 2018

Otro gran descubrimiento: Alomar y "La política idealista"


Gabriel Alomar publica este libro sorprendente para defender una aristocracia "democrática", a la que llama "aristarquia", como motor de la política, como alma de la materia política que es la plebe. Esa aristocracia dará origen, en manos de Mussolini, al fascismo y, en manos de Lenin, a la teoría de la vanguardia obrera. Alomar es socialista y acabará afiliado al PSUC, pero en estos momentos -1923- el lector tiene la sensación de que su camino tanto podría llevar a Roma como a Moscú. Magnífica prosa, por cierto. Voy por la mitad y creo que no hay un párrafo en lo que llevo leído en el que no haya subrayado algo, no siempre para mostrar mi aquiescencia, por cierto. Un ejemplo entre mil: "Desgraciados los eunucos, que ni siquiera se ruborizan de exhibir su mutilación, antes bien se envanecen de ella como un certificado de perfecta oveja en un concurso parroquial o en un comicio agrícola. (...) En nuestra sociedad convivimos dos razas: la de los capaces y la de los ineptos (...). Una lenta castración ha actuado sobre el espíritu nacional. Nuestro catolicismo étnico es el principal culpable de ella. Ha cegado los manantiales invisibles de la voluntad."

Pedagogía y sentido común

Siendo Ganivet un estudiante granadino de bachillerato, su profesor de retórica escribió en la pizarra una columna de diez palabras que debían ser las terminaciones de los versos de una décima y encargó a los alumnos que resolvieran el reto. Todos presentaron sus ejercicios... excepto Ganivet, que se justificó diciendo que para decir tonterías en verso era mejor decirlas en prosa y aún mejor no decirlas, que es lo que él hizo.

lunes, 16 de abril de 2018

Giraudoux, libertino de la lengua francesa

Lo cuenta Eugenio d'Ors en la entrada del 27 de febrero de 1925 de La Vida Breve y yo de don Eugenio, me lo creo todo.

El conde Peretti della Roca, poco antes de venir a España como embajador de Francia, trabajaba en el Ministerio de Relaciones Exteriores francés. Una mañana irrumpió en su despacho Poincaré, con aires de estar muy excitado, llevando en la mano un número de la Nouvelle Revue Française.

- Amigo mío -le dijo a quemarropa a Peretti- le pido que se lea usted para mañana el artículo de Giraudoux que le he señalado. Volveré a visitarlo.

Efectivamente, al día siguiente, Poincaré cumplió su palabra.

- ¿Qué le ha parecido?- le preguntó a Peretti.
- La verdad, señor presidente; esas páginas se me antojan lamentablemente faltas de sintaxis...
-¡Ah! ¡Lo mismo, exactamente lo mismo, he pensado yo!... Y ahora, ¿le parece a usted que un empleado que escribe tan fantásticamente puede continuar con decoro en el ministerio? Voy a poner inmediatamente una nota para que manden a ese libertino de la lengua francesa a alguna legación lejana.

"Así salió de Francia Jean Giraudoux, por unas páginas algo dadá publicadas en la N.R.F.", dice d'Ors, pero, a continuación añade: "Sin embargo, hay otra versión. Ésta afirma que Giraudoux esmaltaba ex profeso sus expedientes de faltas de gramática; travesura cuyo objeto era darse el gusto de exasperar el clasicismo de Peretti della Rocca y de Poincaré".

En Bilbao

He pasado con mi mujer tres buenos días en Bilbao. Buen tiempo, buen alojamiento, buena compañía, buenos paseos, buena comida... y las...